Ir al contenido principal

Florecillas. Tú eres como yo.

 

Martín entre Víctor y su esposa Mª. José
con Laura en sus brazos el día de su bautismo.


 

En una de nuestras últimas visitas, cuando vio a mi padre, se le quedó mirando y dijo con mucha alegría: “Tú, eres como yo”. Probablemente, si hubiera tenido capacidad para expresar mejor lo que estaba pensando, o más bien sintiendo, habría dicho: “Te reconozco, eres familia, eres importante para mí y me alegra que hayas venido a vernos”. Laura.

 

Una vez más, a través de su nieta Laura, conocemos algunos detalles de las consecuencias del alzheimer en los últimos meses de la vida de Víctor. Durante años fue consciente del progresivo deterioro que estaba sufriendo en su memoria, lo que fue  motivo de preocupación y de sufrimiento que aceptó con resignación, pues su deseo hubiera sido poder servir a Dios y a los demás hasta el último momento de su vida, en lugar de convertirse en trabajo y carga permanente para su esposa y su hijo Luis Fernando, que fueron los que vivieron con él hasta el momento de su fallecimiento.

 

El Señor le permitía de vez en cuando poder pronunciar algunas palabras o tener algunos gestos para dar a entender sus sentimientos, como en este caso de la visita de su hijo Martín, pues para manifestar la alegría de su visita pudo pronunciar esas palabras: “Tú eres como yo”.

 

Martín no era tan entregado a las cosas de Dios como Víctor hubiera deseado, pero le amaba de corazón por ser su hijo, como Dios nos ama a todos porque somos sus hijos, seamos buenos o no tan buenos. Por eso se llenó de gozo al reconocerle como hijo suyo y pudo manifestarlo con esas elogiosas palabras.




Comentarios

Entradas populares de este blog

Florecillas Con el sudor de tu frente comerás el pan.

Obreros trabajando para conseguir su pan. Se suele insistir en el carácter penal del trabajo como consecuencia del pecado original, pero el trabajo existió desde el primer momento de la creación del hombre y la mujer, pues Dios les puso en el paraíso para que lo cultivaran (Gen. 2, 15). Lo que sucedió al pecar el hombre, fue que al trabajo se le añadió una calidad aflictiva: “ Con el sudor de tu frente comerás el pan (Gen 3, 19).   Desde ese momento, el hombre que no cumple con el trabajo, comete un doble desorden, pues no sólo deja de cumplir el precepto de trabajar, sino que tampoco cumple con la pena que lleva el trabajo.   Pero especialmente hemos de trabajar para asemejarnos a Jesús, hijo del carpintero y a su vez carpintero, a María faenando en el hogar, y a san José, carpintero y patrono de los trabajadores, que nos muestran como el trabajo es un medio para conseguir, no sólo el alimento, sino también la santidad.   Así lo entendió Víctor y por eso f...

Florecillas. Vivir las Fiestas Litúrgicas.

Navidad. Jesús nace pobre y humilde. Una monja contemplativa, le escribió en enero de 1984 deseándole “que viviese las fiestas litúrgicas del año”, y Víctor le contesta rápidamente:  Si así no lo hiciera, ¿qué hijo de la Iglesia sería? Esta es una de las gracias que el Señor nos concede a los que luchamos por caminar en su servicio, el aprovecharnos del contenido de todas las fiestas que conmemoran toda la vida y pasión del Redentor y su Santísima Madre. Por sus escritos y por muchos testimonios de personas que le trataron, sabemos que Víctor vivió con fe y devoción todas las celebraciones de los misterios. Sabía muy bien que las celebraciones de la Iglesia no son meros recuerdos de hechos pasados, como sucede cuando se celebran los días de héroes nacionales, por ejemplo, sino la actualización de los misterios, y por tanto, con el mismo valor salvífico que cuando tuvieron lugar. Las fiestas que con mayor amor celebraba, eran las de Navidad y las de Semana Santa. Aunq...

Florecillas Víctor: ¿no toma usted el bocadillo?

  Jóvenes tomando bocadillos. Cuenta el P. José Vicente  que en una entrevista que mantuvo con Asunción, la esposa de Víctor, que un día el jefe de la empresa de Pepsi-Cola le dijo:  “ V í ctor,  ¿ usted, no toma el bocadillo? ” . Y  é l respondi ó :  “ No, yo voy a rezar el rosario ” .   El tiempo que daban a los empleados para descansar y poder tomarse un bocadillo para recuperar fuerzas, era muy breve, y solían formarse corrillos para hacer sus comentarios sobre las noticias más llamativas y no faltaban los graciosos de turno que les entretenía con comentarios de cosas poco edificantes. Algunos testigos mencionan en especial a un obrero venido de La Alberca (Salamanca) que destacaba por sus chascarrillos picantes.     Ese ambiente no le resultaba muy grato a Víctor, que prefería hablar con algunos compañeros más creyentes para animarles a permanecer fieles a su fe y para invitarles a participar en Cursillos de Cristiandad. Así consigu...