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Florecillas Jesús, Hermano mayor

 

Nuestra Señora de la Clemencia que Santa Teresa colocó en la silla de la priora.


 

Como él no deseaba ser Hermano Mayor, imitando a Santa Teresa cuando la nombraron priora de la Encarnación, que colocó a la Santísima Virgen de priora, puso a un Niño Jesús que tenían sentado en una silla muy linda para que ocupase Él ese puesto. (Eva)

 

Efectivamente, ese gesto de Víctor de colocar al Niño Jesús en el asiento destinado al Hermano Mayor para presidir las oraciones y las reuniones de los hermanos de la Congregación de San Felipe Neri, es similar al que realizó Santa Teresa de Jesús cuando la nombraron superiora del monasterio de la Encarnación de Ávila, que colocó una imagen de la Virgen de la Clemencia en el sitio de la Priora.

 

El  gesto es similar, aunque el motivo muy distinto. Víctor fue elegido y aceptado por los miembros de la Congregación, mientras que Teresa de Jesús fue impuesta por el visitador apostólico, el dominico Fr. Pedro Fernández, a petición del superior provincial de los carmelitas, Fr. Ángel de Salazar, sin contar con los votos de la comunidad, por lo que, la mayoría de las religiosas protestaron tan enérgicamente que, según testifica Dª. Juana de Cimbrón, “cuando la santa Madre llegó a la puerta, acompañada del Provincial de su Orden y de otras muchas personas principales, las religiosas hicieron grandísima resistencia…. con tan grande inquietud y alboroto, que el ruido de él se oía en los muros de la ciudad, que están bien distantes del convento”. Y María Bautista añade: “las más de las monjas ni querían mirarla a la cara. Y siéndolas forzado darla la obediencia, se volvían el rostro a la pared”.

 

Al tomar posesión, cuando las monjas fueron entrando en el coro, se encontraron con que la silla prioral estaba ocupada por una imagen de bulto de Nuestra Señora de la clemencia, con las llaves del convento en las manos y la silla de la supriora, estaba también ocupada por una imagen de San José.

 

La Virgen de la Clemencia quedó allí en la silla prioral con las llaves del convento en las manos, porque era la verdadera priora que las había de gobernar, Teresa sería sólo su vicaria.

 


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